lunes, noviembre 23, 2009

Halloween

Estos mayores se inventan unas palabras rarísimas, que cuestan mucho de pronunciar, pero lo importante no son las palabras, sino que nos lo pasemos muy bien.

Este año, aunque estábamos un poco malitos (sólo un poco, vamos lo normal en niños de nuestra edad) celebramos con disfraces esa fiesta.

Daniel se disfrazó de calabaza, y estaba muy gracioso y divertido; en cambio, yo me disfracé de fantasma, que como no se me veía la cabeza daba mucho susto ya que nadie me conocía.

Este año, por primera vez, hemos comprado una calabaza para vaciarla en vez de comerla, y así ponerla con velas dentro para que nos ilumine en la mesa y nos pongan en ambiente.


Fue divertido, y además como la guardamos en la nevera, la calabaza nos duró casi 10 días, en los que pudimoos utilizarla varias veces.

Pero, como a mí me gustan mucho los disfraces, no sólo estaba como un fantasma, sino que también tenía uno de drácula que casi asustaba más.

Cuando levantaba la capa con las manos, más de uno salía corriendo.

El último fantasma fue mi papi, que trataba de dar susto pero no lo conseguía, ya que nos daba más risa que susto

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