lunes, noviembre 23, 2009

Halloween

Estos mayores se inventan unas palabras rarísimas, que cuestan mucho de pronunciar, pero lo importante no son las palabras, sino que nos lo pasemos muy bien.

Este año, aunque estábamos un poco malitos (sólo un poco, vamos lo normal en niños de nuestra edad) celebramos con disfraces esa fiesta.

Daniel se disfrazó de calabaza, y estaba muy gracioso y divertido; en cambio, yo me disfracé de fantasma, que como no se me veía la cabeza daba mucho susto ya que nadie me conocía.

Este año, por primera vez, hemos comprado una calabaza para vaciarla en vez de comerla, y así ponerla con velas dentro para que nos ilumine en la mesa y nos pongan en ambiente.


Fue divertido, y además como la guardamos en la nevera, la calabaza nos duró casi 10 días, en los que pudimoos utilizarla varias veces.

Pero, como a mí me gustan mucho los disfraces, no sólo estaba como un fantasma, sino que también tenía uno de drácula que casi asustaba más.

Cuando levantaba la capa con las manos, más de uno salía corriendo.

El último fantasma fue mi papi, que trataba de dar susto pero no lo conseguía, ya que nos daba más risa que susto

martes, noviembre 03, 2009

Trabajos de campo

Como sabéis, los fines de semana no son para descansar, noooo. Hay que seguir trabajando, pero en vez de hacerlo en el cole lo hacemos en la torre.

Pero la verdad es que hay trabajos que son más agradecidos que otros. Por ejemplo, acaba de ser la época de recogida de las algarrobas. Nosotros tenemos un algarrobo un poco grande, que nos da sombra para comer en verano debajo de él. Luego en otoño recogemos las algarrobas y las vendemos. Aunque no las vendieramos también las recogeríamos, ya que en el suelo se pisan y se rompen y acaba siendo aquello un desastre.

No penséis que nos hacemos de oro, que va. Este año nos han pagado la friolera de "15 cts. el kilo", vamos que eso y nada es lo mismo. Cogimos unos 190 kilos por lo que no llegó ni a 30 euros. Luego la utilizan para hacer pienso para animales y productos de chocolate ecológicos.

Daniel ha cogido algunas algarrobas, pero lo que más le gusta es regar. La manguera es su pasión, y aunque no riega mal del todo, el problema es que se riega a si mismo también, por lo que acaba empapado.

Como podéis ver en la foto está sólo en pañales y con chancletas de agua para no mojar nada.

La pena es que eso sólo se puede hacer en verano, ya que el resto del año se moriría de frío.

El último trabajo que hacemos es la de poner estiércol en el huerto.
Las plantitas también tienen que comer, así que cargamos un remolque o dos de estiércol y lo repartimos por el huerto.

Podéis ver que a mí no me molesta el olor (he de reconocer que no olía mucho), y que me gusta mucho ayudar.

Incluso para cargar el remolque cogía trozos de estiércol con la mano para tirarlos dentro y me llegué a subir arriba para pisarlo y que así nos cabiera más en el remolque.

Quien quiera probar que me lo diga y lo invito a alguna de estas tareas, ¡¡ES MUCHO MÁS DIVERTIDO QUE IR AL COLE!!